El racismo intelectual del Norte
Entre los muchos obsta'culos que los investigadores del Sur
enfrentan para obtener el debido reconocimiento de sus logros
esta' el racismo intelectual del Norte. El caso del doctor Manuel
Patarroyo de Colombia, que desarrollo' con e'xito la primera vacuna
del mundo contra la malaria, ilustra este particular problema.
por John Eberlee (*)
La produccio'n en gran escala de la primera vacuna del mundo que
ha demostrado ser a la vez segura y eficaz contra la malaria
podri'a comenzar en 1997.
Pero la vacuna ya podri'a estar en uso de no haber sido por el
"racismo intelectual" de los cienti'ficos del Norte.
"Imposible que una vacuna contra
la malaria venga de Colombia"
Esa es la opinio'n del descubridor de la vacuna, el doctor Manuel
Patarroyo de Colombia, quien soporto' seis an~os de ataques de los
ci'rculos internacionales de investigacio'n luego de informar sobre
su labor. "Cuando publicamos nuestros datos por primera vez en
1987, dijeron: 'Es imposible que una vacuna contra la malaria
venga de Colombia'. Eran reacios a aceptar que no era so'lo una
vacuna para la malaria, sino la primera vacuna sintetizada
qui'micamente".
Patarroyo, fundador y director del Instituto de Inmunologi'a de la
Universidad Nacional de Colombia en Bogota', bromeo' en un almuerzo
en Ottawa patrocinado por el Centro Internacional de
Investigacio'n y Desarrollo (CIID) y la Asociacio'n de Escritores
Cienti'ficos de Canada' diciendo que si fuera norteamericano tal
vez ya hubiera recibido el Premio Nobel.
La experiencia de Patarroyo fue resen~ada en "Southern Lights:
Celebrating The Scientific Achievements of the Developing World".
El inmuno'logo colombiano tiene un mensaje para el mundo
desarrollado: "Hay muchos buenos cienti'ficos en el mundo en
desarrollo trabajando tenazmente para resolver los problemas de
la humanidad". La guerra de Patarroyo contra la malaria empezo' a
comienzos del decenio de los ochenta cuando organizo' una colonia
de monos en la selva del Amazonas como modelo experimental para
la malaria. Su equipo aislo' distintas mole'culas del para'sito de
la malaria, luego inmunizo' a los monos con cada una.
"Encontramos cuatro mole'culas en las cuales concentrarnos.
Entonces volvimos al Amazonas e identificamos las piezas
especi'ficas de las estructuras que indujeron la inmunidad
protectora. Las mezclamos y preparamos un co'ctel de vacuna",
explico' Patarroyo.
Cri'tica del Norte
La cri'tica descarto' los resultados, publicados en Nature, con el
argumento de que la vacuna no habi'a sido probada en seres
humanos. Cuando los datos demostraron que la vacuna no teni'a
riesgos para los seres humanos, criticaron el me'todo de trasmitir
el para'sito por vi'a de una inyeccio'n intravenosa en vez de una
picadura de mosquito. De hecho, las inyecciones son ma's
defendibles cienti'ficamente, ya que es imposible determinar si un
mosquito trasmite el para'sito de la malaria o en que' cantidad.
Mientras se debati'a sobre este punto, Patarroyo lanzo' una
importante prueba cli'nica en la que participaron 25.000
colombianos. Pese a que los resultados demostraron claramente la
eficacia de la vacuna, los cri'ticos afirmaban que la prueba habi'a
sido disen~ada de manera inadecuada. Tampoco estaban satisfechos
con los ensayos posteriores realizados en otros pai'ses, que
cumplieron con los criterios epidemiolo'gicos esta'ndar.
"El i'ndice de eficacia de la vacuna fue 40% en Colombia, 55% en
Venezuela, 60% en Ecuador, y 35% en Brasil" afirmo' Patarroyo.
Pero la cri'tica expreso' que podri'a no funcionar en Africa donde
el reto de la malaria es superior. Sin embargo, una prueba
reciente realizada en Africa determino' un 31% de eficacia de la
vacuna para la morbilidad de la malaria. Los siguientes pasos en
Africa sera'n determinar el impacto de la vacuna en la mortalidad
por malaria a efectos de comprender su efectividad en la salud
pu'blica.
El mundo cienti'fico le ha otorgado ahora ma's de 50 premios a
Patarroyo. Pero e'l ha rechazado ofertas de compan~i'as
farmace'uticas de hasta 68 millones de do'lares por los derechos de
la vacuna, eligiendo en cambio donarlos a la OMS.
"Mi proyecto de vida no es ser millonario, ni poderoso ni famoso,
sino realmente resolver lo que quiero resolver. Ese es mi
proyecto de vida, mi objetivo de vida", declaro'.
(*) John Eberlee es escritor y trabaja en Ottawa, Canada'. Este
arti'culo fue publicado en REPORTS, volumen 23, N§ 3, octubre de
1995, publicacio'n trimestral del CIID de Canada'.
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