Las condiciones de vida en Cuba: efectos sociales y psicológicos

Maida Donate Armada, Ex-Director of Research on Global and Territorial Consumption of the Cuban Institute of Research and Orientation of Internal Demand and Sigma Dos, Madrid, Spain.

INTRODUCCIÓN

El resultado de poco más de tres décadas de socialismo real --a la criolla-- ha devenido en un proceso paulatino (acelerado en los últimos cuatro años) de empobrecimiento material, reducción del espectro de necesidades y aspiraciones a niveles primarios de subsistencia, e instalación de un sentimiento de frustración en la población cubana.

En un artículo publicado en 1992 por una revista cubana, se admite como factor de la actual crisis: la caída de la eficiencia de la economía interna.1 Un año más tarde, en otro artículo se afirma: ... Cuba requeriría adaptaciones políticas modernizantes y liberalizantes, regularmente remitidas a la desconcentración de la autoridad, una definición más nítida de los perfiles y papeles institucionales, una mayor autonomía de los aparatos económicos y la apertura de espacios localizados de negociación con grupos económicos y sociales.[2]

Cabe preguntar: los especialistas cubanos comenzaron a darse cuenta recientemente de lo que ha estado aconteciendo en el país, y por eso el gobierno ha tenido que tomar decisiones sin conocimiento de causa? En este trabajo, parte de uno más amplio, analizo críticamente, desde un punto de vista sociológico, las principales conclusiones y recomendaciones de algunos estudios sobre condiciones de vida en los que participé, los niveles de dirección en los que se discutieron, las decisiones tomadas y sus consecuencias para la población.

I. Las condiciones de vida de los trabajadores azucareros

A. Estudio integral realizado durante la zafra 1979-1980[3]

Pasada la zafra de los diez millones, el primer congreso del partido, casi vísperas del segundo, y antes de ser promulgada la reforma general de salarios de 1980, la fuerza de trabajo que debía garantizar la zafra azucarera mostraba signos de falta de motivación y alta inestabilidad laboral que repercutían en índices de baja productividad.

Por un acuerdo del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, entre noviembre de 1979 y julio de 1980, bajo la dirección metodológico del Instituto Nacional para la Investigación Científica del Trabajo (INICT), adscrito al Comité Estatal de Trabajo y Seguridad Social (CETSS), el Ministerio de la Agricultura (MINAGRI) y el Ministerio del Azúcar (MINAZ), realizaron una investigación con los propósitos siguientes:

* Elevar el nivel de organización y normación del trabajo en la zafra a partir del estudio y adecuación de las normas de trabajo en la cosecha mecanizada, semimecanizada y manual de la zafra.

* Estimular la incorporación y estabilidad de la fuerza de trabajo y el aumento de la productividad a través de tarifas, sistemas de pago y primas.

* Adoptar medidas que contribuyeran a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores agrícolas cañeros, teniendo en cuenta la influencia que esas condiciones tienen en la conducta laboral.

Cada propósito fue tratado como una investigación independiente, utilizando los métodos y técnicas específicas según el objeto de análisis. Los trabajos de terreno se realizaron en 13 empresas agrícolas cañeras que poco tiempo después de concluida la investigación, se unificaron con los centrales del mismo nombre, formando complejos agroindustriales azucareros (CAI).[4]

Para recoger la información referida a las condiciones de vida se envió a cada empresa un psicólogo social o un sociólogo, que apoyado en un equipo de entrevistadores seleccionados en las provincias, dirigieron las encuestas, las entrevistas y, durante tres meses, realizaron observación participante.[5]

El informe final se presentó subdividido en tres capítulos: el primero resumía los estudios de normación del trabajo, los salarios, los sistemas de primas y la fluctuación laboral en la cosecha mecanizada de la caña; el segundo, la normación del trabajo, el régimen de trabajo y descanso, el gasto energético, los salarios, el sistema de primas y la fluctuación laboral en el corte manual y el alza mecanizada; el tercero describía las condiciones de vida y valoraciones generales de los trabajadores y los dirigentes.

Como punto referencial inmediato se tomó el documento que se elabora antes de comenzar cada zafra: la agenda de zafra, en el que los dirigentes políticos y administrativos involucrados --nacionales y provinciales-- de los organismos y las empresas plantean los principales problemas que tendrán, en su opinión, para cumplir el plan de producción asignado. La reunión para discutir esos criterios siempre la preside Fidel Castro.

Al comparar lo expresado en la agenda de aquella zafra en el punto: Medidas socioeconómicas para mejorar la asistencia y aprovechamiento de la jornada de trabajo, con los datos finales de la investigación, se obtuvo el resultado siguiente:

Cuba: Problemas planteados por las provincias

(En miles y porcentajes)

No. de      Agenda de Zafra                                 No. de   Resultados finales                                     
Orden                                                                                                                       
                                                            problem                                                Porcien  
                                                            as                                                     to       
    1       Falta de recursos en los albuergues              76.90   Viviendas: construccion y reparacion          100.00   
    2       Insuficiente ropa y calzado de trabajo           61.50   Falta de transporte y malas condiciones de    100.00   
                                                                     los caminos                                            
    3       Insuficiente y mala calidad de los medios de     84.60   Falta de comunidades caneras                   84.60   
            trabajo                                                                                                         
    4       Dificultades con el horario de los comercios     53.80   Falta de electrificacion                       84.60   
    5       Falta de muebles y equipos para el hogar         23.10   Falta de actividades culturales, deporte y     76.90   
                                                                     recreacion                                             
    6       Falta de variedad en el abastecimiento o         23.10   Falta de variedad de productos alimienticios   69.20   
            zonas rurales                                                                                                   
    7       Dificultades con la alimentación de los          23.10   Mala calidad de los productos industriales     69.20   
            trabajadores                                                                                                    
    8       Dificultades con el transporte los días de       7.70    Dificultades con los horario de trabajo y      61.50   
            pase de los albergues                                    de los comercios                                       
    9       Malas condiciones de vida en general             7.70    Dificultades con los servicios de educacion    53.80   
    10      Falta de piezas de repuesto para motos y         7.70    Dificil acceso a los servicios de salud        53.80   
            bicicletas                                                                                                      
    11      Falta de recreación                              7.70    Falta de agua para consumo humano              38.50   
    12      Falta de agua para consumo humano                7.70    Escasez de combustible para cocinar            38.50   
    13      Necesidad de trabajo político                    7.70    Competitividad de los pequenos agricultores    15.40   

El cuadro anterior muestra ciertas diferencias entre lo que se consideró problemas que afectaban a los trabajadores, antes de comenzar la zafra, y lo que opinaron los trabajadores y los dirigentes, cuando fueron entrevistados en sus respectivas provincias. Pero, esas diferencias se refieren más a la manera de satisfacer la necesidad que al tipo de necesidad insatisfecha.

1. Vivienda

En la reunión antes de empezar la zafra se hizo hincapié en la mejora de las condiciones de los albergues donde iban a vivir los trabajadores urbanos movilizados por los sindicatos durante el período de cosecha. En la investigación los trabajadores solicitaron soluciones para las situaciones particulares, explicando el mal estado técnico de sus viviendas y la necesidad de reparalas, ampliarlas y construir nuevas debido al natural crecimiento de las familias.

Veinte años después del triunfo de la revolución, los trabajadores agrícolas cañeros, a pesar de tener el empleo asegurado, tenían que seguir utilizando cogollo de caña para los techos de los bohíos y saco de yute para construir las paredes. Las situaciones de vivienda más críticas se detectaron en las provincias orientales y en Pinar del Río.

Además de problemas no resueltos, se detectaron situaciones de ponderación de la insatisfacción. Por ejemplo, en el municipio Ciro Redondo,[6] donde a principios de la revolución se había construido una comunidad para trabajadores agrícolas: Peonía, a las casas se les estaban rajando las paredes por fallos en la cimentación, y al considerarse que a los pobladores del lugar ya se les había resuelto su problema de vivienda, no entraban entre los casos a valorar.

Trabajadores y dirigentes coincidieron en que había que incrementar y agilizar la venta de materiales de construcción a particulares, y dar facilidades de compra a la población, porque además de la escasez de los materiales, los precios y la exigencia de pago al contado frenaban la solución a los problemas de vivienda.

2. Transporte y condiciones de los caminos

La escasez y, en algunos lugares, la falta absoluta de medios de transporte,[7] unido a las pésimas condiciones de los caminos afectaban el desarrollo de la vida en general, principalmente: la disciplina del trabajo, la asistencia a clases de los niños, y el acceso a los servicios de salud.

3. Electricidad, agua potable y combustible para cocinar

Los beneficios de la electrificación eran obvios para la población residente en los lugares estudiados, el reclamo se basaba en la legalización de las tendederas que ellos mismos habían instalado aprovechando las líneas conductoras eléctricas que enlazaban al central con los centros de acopio[8] que pasaban cerca --en ocasiones a menos de 50m-- de sus viviendas y de los albergues donde pernoctaban los trabajadores movilizados.

La escasez, las dificultades con el suministro, la distribución y la calidad del agua para consumo humano, fue considerado un problema principal a resolver, por los trabaJadores permanentes y 108 movilizados temporalmente. En algunas zonas[9] se seguía usando, en las viviendas particulares y los centros colectivos de elaboración de alimentos, la leña como combustible para cocinar: no alcanzaba, cada cual la buscaba por su cuenta y se estaba alterando el equilibrio ecológico. Quienes utilizaban kerosina no lo tenían garantizado y tenían que estar al tanto y recorrer grandes distancias hasta los centros de venta.

4. Alimentación

Hubo consenso en considerar la falta de variedad en la oferta de productos alimenticios, agravado por las limitaciones impuestas por el racionamiento al predeterminar el lugar de compra y los horarios rígidos de los establecimientos, normalizados para todo el territorio nacional, sin tener en cuenta las características de los consumidores.

Resultó insólito constatar que esos trabajadores agrícolas reclamaran se les vendiera plátano, papa, malanga, boniato, yuca, naranjas, melón, mamey, piña, cebolla, ajo, tomate. lechuga, ají, huevos, leche, dulce de guayaba y otros productos del agro, y no productos enlatados procedentes de países del entonces campo socialista. Además, solicitaban mantequilla, queso crema, yogurt, pescado y productos de limpieza, principalmente, jabón de lavar y detergente.

La calidad de la comida que la empresa les ofrecía a los trabajadores --permanentes y movilizados temporales-- fue objeto de crítica.

El gobierno cubano siempre ha estado consciente de los límites extremos y de los efectos desmotivadores que impone el racionamiento, cuando ha querido estimular algún grupo le ha asignado una cuota de alimentos y vestuario, adicional a la que reciben como ciudadanos. Esa cuota al principio parece muy estimulante, pero en todos los casos, con el tiempo se va modificando y reduciendo. Ese ha sido el caso de la cuota de zafra, que a la fecha de la investigación, consistía en algunos productos enlatados procedentes de los países socialistas, un jabón de lavar y ron. A esa cuota sólo tenía derecho el trabajador azucarero, industrial y agrícola. Como se planificaba según el tiempo que teóricamente duraría la zafra, cuando ésta se alargaba por cualquier razón --lo que ocurría harto frecuente-- se apelaba a la conciencia de los trabajadores y no se les vendía nada adicional. Los trabajadores pedían que se alargara la venta de esta cuota adicional, el tiempo real que durara la zafra.

5. Vestuario, muebles y equipos para el hogar y artículos similares

Los planteamientos se dirigían a la irracionalidad de la distribución y la calidad de los escasos bienes que se ponían a la venta, que obviamente agravaba los efectos de las limitaciones que existían debidas a la escasez. En ningún caso se tenía en cuenta por los distribuidores las especificidades del consumo en estas áreas. Por ejemplo: los zapatos rústicos y la ropa fuerte para trabajar y vivir en el campo, las cuerdas y otros medios de trabajo básicos para la vida rural, ya en aquella fecha, eran "lujos exóticos". Pero, no sólo a nivel del individuo y su familia, sino a nivel de las empresas que no podían garantizar ni las piezas de repuesto necesarias para el mantenimiento de los equipos ni los machetes y las limas con la calidad mínima requerida para realizar el corte de la caña, obligando a los trabajadores a realizar esfuerzos innecesarios que repercutían directamente en la productividad y eficiencia del trabajo.

Asimismo, se planteó que no se vendían muebles, camas en particular, lo que reforzaba el hacinamiento y la promiscuidad, ni equipos para el hogar los que se vendían no estaban acordes con las condiciones de ruralidad en las que vivía la población.

6. Posibilidades de emplear el tiempo libre

Quedó demostrada la insuficiente y deficiente oferta en cantidad y calidad, de actividades recreativas, deportivas y culturales, incluidas las dificultades de acceso a las que se programaban. Las recreativas siempre estaban asociadas al consumo de bebidas alcohólicas; las deportivas, a la participación como espectador. Las culturales se relacionaban a los actos de clausura de eventos de las organizaciones políticas y de masas. En todos los casos, había que recorrer grandes distancias, aumentadas por la situación critica del transporte disponible y las condiciones de los caminos

En las provincias orientales, sobre todo en Granma, el juego "prohibido", las peleas de gallos y similares, continuaban siendo formas habituales de empleo del tiempo libre con independencia de la edad de la persona.

7. Educación y salud pública

Aún en grupos como éste en el que predomina la baja escolaridad, los cambios estructurales en el nivel educacional de los trabajadores cubanos se reflejan, estadísticamente, cuando se relaciona la edad y la escolaridad: a menor edad mayor escolaridad.

Escolaridad        Grupos de                                                           Total     
                   edades en                                                                     
                      años                                                                       
                   cumplidos                                                                     
                      <20       20 a 30       31 a 40      41 a 50     >50                       
Analfabeto                                        0.1      0.3         1.2          1.6          
1[[ordmasculine]      1.3       10.3             14.1      9.9         7.2          42.8         
] a                                                                                              
5[[ordmasculine]                                                                                 
]                                                                                                
6[[ordmasculine]      3.8       13.3             14.1      9.9         7.2          42.8         
]                                                                                                
7[[ordmasculine]      4.2       13.3             10.6      4.8         2.2          34.7         
] a                                                                                              
9[[ordmasculine]                                                                                 
]                                                                                                
10[[ordmasculine      0.7       8.4               3.4      2           0.3          18.8         
]] y +                                                                                           
Total                 8.7       33.6          30.3         17.2        10.2         100          

Los requerimientos sobre los servicios de educación fueron diferentes según el nivel de enseñanza. Se quejaron del mal estado de las escuelas, la falta de material escolar y la inestabilidad de los maestros de primaria, cuestión que se agravaba en los casos de las aulas multigrados, propiciando la desmotivación escolar de los niños. A partir del séptimo grado, los centros quedaban muy distantes y los servicios de transporte eran muy deficientes. En el caso de los becados, los pases eran muy espaciados, y eso repercutía en el ánimo de los alumnos y la unidad familiar. Había falta de profesores de matemática, física, química, biología y, los de asignaturas de letras y humanidades, no eran estables. Los jóvenes y adultos que habían interrumpido los estudios y deseaban concluir el sexto grado y alcanzar la enseñanza secundaria de nueve grados, enfentraban serios obstáculos para lograr sus propósitos por la escasez de aulas y profesores, la incompatibilidad de los horarios de clases y laborales, las distancias a recorrer y la falta de transporte.

Al evaluar los servicios de salud diferenciaban: la asistencia médica, el acceso a las pruebas clínicas complementarias, la infraestructura de los centros médicos y hospitalarios, y la respuesta en caso de urgencia.

Hubo consenso en considerar que no había grandes problemas en el acceso a la atención médica general, pero si necesitaban análisis, exámenes de rayos X o cualquier otra prueba, la espera podía prolongarse semanas y hasta meses. La demora aumentaba en caso de ser remitido a un especialista. La infraestructura médica y hospitalaria era muy deficiente en los municipios y en las provincias: había hacinamiento y las condiciones higiénicas no eran las mejores. En caso de urgencia, la lejanía de los centros médicos, las condiciones de los caminos y la falta de transporte, dilataban y complicaban la situación.

Según resolución de gobierno, a los trabajadores del sector azucarero se les debía realizar un chequeo médico antes de la zafra: no sabían cuándo se había dejado de hacer ni por qué, pero como en los discursos siempre estaban mencionando tal resolución como un "logro", insistieron en que se hiciera efectiva y se ampliara al período de zafra.

8. "Trabajo político"

Hacer más trabajo político quería decir tratar de convencer a los trabajadores para que trabajaran, porque algunos dirigentes de las empresas, los organismos provinciales e instancias ministeriales, decían no explicarse la desidia de los obreros después que la revolución había hecho tanto por ellos ... Era necesario seguir explicando y explicando hasta que se entendiera la obra revolucionaria.(sic)

Entre otras maneras de manifestarse esa desidia, estaba la indisciplina laboral: la llegada tarde y la ausencia del trabajo. Al indagar las causas de esa conducta laboral, se llegó a las conclusiones siguientes:[10]

* La carencia de áreas de autoconsumo en las empresas y las insuficiencias el suministro de viandas y otros productos de la agricultura, provocaba que el trabajador agrícola dedicara parte de la jornada laboral --o la jornada completa-- a trabajar en su pequeña parcela de tierra o conuco, o en la de algún pequeño agricultor, intentando satisfacer la necesidad de alimentos para él y su familia.

* Los que trabajaban para pequeños agricultores cobraban en especie y, a veces, en dinero. La cantidad de dinero que recibían por jornada era superior a la que recibían trabajando para el estado. En tiempo de NO zafra --antes tiempo muerto-- esa situación se agudizaba porque los salarios eran mucho más bajos que durante la zafra y el abastecimiento de alimentos a la población mermaba considerablemente.

* En la provincia de Guantánamo alrededor del 65 por ciento de los obreros agrícolas poseían su propio conuco o criaban ganado porcino para consumo familiar y vender algún excedente. También carretoneaban, es decir, alquilaban y vendían bueyes y obtenían beneficios bajo cuerda, no reconocidos oficialmente.

* La solución azarosa de los problemas elementales de la vida cotidiana relacionados con las condiciones y la lejanía de las viviendas, la falta de transporte, la incompatibilidad de los horarios laborales con los de la red del comercio minorista, el acarreamiento y almacenaje del agua y la leña, todos dependientes de la gestión personal directa del interesado, afectaba el cumplimiento y aprovechamiento de la jornada de trabajo.

* La falta de exigencia y autoridad de los dirigentes, en particular de los jefes de brigada y de lote, provocaba que los obreros se ausentaran sin dar explicación alguna.

* En las actividades de alza y tiro de la caña se producían interrupciones y pérdidas de tiempo debido a: roturas de los equipos, falta de caña, ineficiencias en los centros de recepción de la caña cortada, falta de fluido eléctrico, que rompían el ritmo de producción obligando a estar brazo sobre brazo a los trabaJadores con cierto perjuicio del salario.

* Si durante la zafra las indisciplinas laborales tenían un comportamiento obviamente alarmante, en el tiempo de No zafra era aún peor, según opinaron tanto los trabajadores como los dirigentes. La explicación la hallaban en que era mucho más difícil garantizar el control de la disciplina --nótese que hacían el hincapié en el control de la disciplina y no los resultados del trabajo-- porque los trabajadores se dispersaban para realizar las diferentes labores de preparación y siembra de la caña, los salarios eran más bajos y las normas más altas, el trabajo político se descuidaba y los dirigentes no atendían el trabajo con el mismo ahínco que durante la zafra.

* En algunas empresas se constató que, en ocasiones, era la propia administración la que provocaba las indisciplinas por equivocaciones que se cometían en el pago de los obreros, quienes debían hacer las reclamaciones pertinentes en horario laboral de oficina, por lo que había que autorizarles a no asistir al trabajo.

Otra faceta del trabajo político era la movilización de trabajadores de todos los centros laborales del país, a través de los sindicatos, para el corte manual de la caña. Un análisis más detallado mostró que:

* La productividad de los macheteros movilizados era baja, añadido que el salario que percibían mientras estuvieran en la zafra era el que se les pagaba por su centro de origen y que los gastos de su alojamiento, alimentación y vestuario de trabajo, corrían por la empresa cañera: no era un secreto que la caña cortada no compensaba los gastos.

* En la empresa Mal Tiempo, se llegó a pagar a los movilizados por concepto de salario, un exceso del 70 por ciento en relación con la caña que realmente habían cortado. En la José Martí, al momento de la investigación, el salario medio mensual de los movilizados era casi dos veces mayor que el de un trabajador agrícola, mientras que los resultados productivos mantenían a la empresa en permanente alarma de combate, requiriendo fuerzas del Ejército Juvenil del Trabajo (EJT) --a los que no se les pagaba-- para compensar en algo el desastre económico.

* La baja productividad de los macheteros voluntarios afectaba salarialmente a los trabajadores agrícolas del alza y el tiro que trabajaban con ellos, porque la norma no se cumplía debido al déficit de caña que dejaban de cortar.

* La garantía de un salario fijo unida a la baja productividad de los voluntarios provocaba malestar en los trabajadores fijos de la empresa.

* Las empresas planteaban que no era deseable aceptar movilizados con salarios de más de $163.00 mensuales y que no fueran a tener un posible rendimiento como macheteros; pero, en opinión de los dirigentes políticos que conformaban la Comisión de Zafra, esos parámetros no se podían cumplir porque la selección de los movilizados había que hacerla entre los que habían manifestado su disposición a participar: la zafra es un problema político. (sic)

* En La Habana había condiciones para hacer algún tipo de selección; pero, en Granma, Las Tunas y Guantánamo, los jefes provinciales del sector azucarero plantearon "... que no hay posibilidad de selección y hay que movilizar a todo el mundo, independientemente de su productividad y salario".(sic)

El 31,7 por ciento dijo que no participaba en la emulación socialista y, una tercera parte de los obreros, no pagaba el sindicato porque ... sólo nos llaman a reuniones y no nos ayudan a resolver los problemas.(sic) Aquellos trabajadores manifestaron que no reconocían ninguna influencia ideológica del partido; para ellos sólo era válido lo que decía Fidel Castro en sus discursos.

En el informe final que se discutió como punto principal en una reunión del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, al que asistió el entonces director del INICT en representación del equipo de investigadores, celebrada en octubre-noviembre de 1980, se plasmaron estas conclusiones junto a las que habían arribado los especialistas de organización del trabajo y los salarios.

El equipo de sociólogos y psicólogos insistió en destacar que las medidas de incrementos salariales, si no iban acompañadas de mejoras paulatinas de las condiciones de vida, a la larga perderían el efecto estimulador, porque se habían detectado situaciones límites en un grupo poblacional que tenía empleo asegurado, y un ingreso sistemático y estable que no le servía para satisfacer sus necesidades.

Las recomendaciones abarcaron los aspectos de organización del trabajo y los salarios, y las específicas para mejorar las condiciones de vida. Todas fueron aceptadas; pero, las modificaciones para mejorar las condiciones de vida, se difirieron para otro momento: no se podía cambiar todo a la vez y primero había que desarrollar el país y luego pensar en los problemas individuales. No se podía olvidar el bloqueo, el imperialismo ...(sic)

B. Estudio de control de las nuevas medidas organizativas y salariales aplicadas en la zafra 1980-1981[11]

A la zafra siguiente se volvió a las mismas empresas en las que se realizó el estudio anterior a controlar la aplicación de las medidas aprobadas.

Las modificaciones en las normas de trabajo fueron favorablemente aceptadas por los trabajadores. Así como, el inicio del descanso semanal y el pago por nocturnidad en la industria azucarera; el incremento, por interés socioeconómico, de un 15 por ciento del salario de todos los trabajadores de los 15 centrales y las empresas cañeras; la implantación del pago por antigüedad a los trabajadores de la industria y a los operadores de combinada; la mejor redistribución de los trabajadores agrícolas; la estimulación por la permanencia en la zafra y el cumplimiento de las normas de calidad; y el programa de estímulo para que los trabajadores azucareros pudieran adquirir determinados artículos de gran demanda, y casi ninguna oferta, debido a la escasez y al racionamiento.

Aunque ese año acudieron más personas a trabajar que a la zafra anterior, ganaron más dinero y, relativamente, hubo más estabilidad, los problemas de organización de la producción se mantuvieron: continuaron las interrupciones en los centros de acopio, la falta de piezas de repuesto, de medios de trabajo y de ropa y calzado de trabajo . . .

La solución al problema de la irrentabilidad de los macheteros movilizados fue: darles a escoger al momento de movilizarse entre mantener su salario de origen o acogerse a la opción del 40 por ciento; es decir, partir de tener garantizado el 40 por ciento del salario y cobrar por lo que fueran capaces de cortar, según las nuevas tarifas.

Lo más obvio para mejorar las condiciones de vida fueron los vagones-cocinas-comedores móviles que se trasladaban a los campos de trabajo para que los trabajadores no perdieran tiempo en trasladarse a sus hogares o al comedor de la empresa en los horarios de comida. En algunos sitios se les garantizó merienda por la mañana, por la tarde y cuando tenían que seguir cortando por la noche.

Los cambios produjeron el efecto aspirina: bajaron la fiebre pero no cortaron la infección.

C. Condiciones sociales y de vida en los bateyes[12] de los centrales azucareros, 1984-1985[13]

Cinco años después de realizado el primer estudio, y pasada la euforia que provocaron los cambios, la desmotivación y la inestabilidad volvieron a estar presentes en la mesa de discusión.

La vía de los incrementos salariales se había agotado a fines de 1980. El programa de estímulos para adquirir artículos y bienes de gran demanda y ninguna oferta, no surtía efecto motivador y servía a los ganadores para obtener ingresos y bienes suplementarios mediante la reventa y el cambio del privilegio otorgado.

Las asambleas del poder popular y los comités provinciales del partido de las provincias cañeras, comenzaron a solicitar estudios para influir en la conducta laboral de los trabajadores. Entre ellos, el de la provincia de Camagüey: no sabían cómo lograr atraer y estabilizar la fuerza calificada al nuevo CAI Batalla de las Guásimas, construido a finales de los años setenta, principios de los ochenta, en Vertientes, a 70km del pueblo cabecera municipal.

En 1984 se solicitó a la delegación camagüeyana del ICIODI que se estudiara el problema. La solicitud fue aceptada e incluida en el plan de trabajo del Instituto.

Aunque la petición se limitaba a una situación particular, como yo había participado en los otros estudios, en la nueva investigación se propuso conocer cómo habían variado las condiciones de vida de los trabajadores que residen en los bateyes de tres complejos agroindustriales azucareros, construidos en distintos períodos y sitos en zonas de diferente nivel de desarrollo de la infraestructura social, y se incluyó el control de las variaciones habidas en las condiciones de vida en los últimos cinco años.

Se estudió el Batalla de las Guásimas, y a los CAI: Panamá, (antiguo Vertientes) en el municipio Vertientes, en la provincia de Camagüey, construido antes de 1959, que había sido parte de la muestra en los estudios anteriores y el Camilo Cienfuegos, (antiguo Hershey) en el municipio de Santa Cruz del Norte, provincia de La Habana, también parte de la muestra anterior.

El análisis de los resultados llevó a las conclusiones siguientes:[14]

- Se habían construido nuevas viviendas, pero la reparación y el mantenimiento continuaba sin atención. Las filtraciones en los edificios nuevos evidenció mala calidad constructiva, en Batalla de las Guásimas no sobrepasaban los ocho años.

 Afectaciones                            Batalla         Panamá               Camilo             
estructurales                       de las Guásimas                              Cienfuegos      
Filtraciones                              70.4          60.7                 47.7                
Apuntalamiento                                                 17.9          10.3                

- La higienización seguía confrontando dificultades: en el Panamá, la falta de alcantarillado y acueducto era más notoria que cinco años antes. En Batalla de las Guásimas, había problemas con la contaminación del agua para consuno humano por errores en la ubicación de la fuente de abasto.

- Los servicios a la población continuaban siendo insuficientes y la calidad de los que se ofrecían era deficiente. En la nueva comunidad de Batalla de las Guásimas se había obviado su construcción porque . . . perjudicaba el cumplimiento de construcción de viviendas.(sic) Para resolver el problema, el secretario del partido local dispuso que los apartamentos de la planta baja de los edificios, después de informarlos como viviendas terminadas, no se entregaran para residir y se readaptaran como locales de servicios.

- Hay carencia de centros de recreación, y ésta se relaciona con la ingestión de bebidas alcohólicas.

- En los lugares donde se vendían alimentos, la higiene era deplorable: había gran cantidad de moscas, los utensilios y cubiertos estaban sucios y la presencia de parte del personal no era adecuada.

El análisis de la jerarquía de las necesidades más perentorias según batey mostró el siguiente resultado:

                    Bateyes                                                                      
 Orden    Panamá                        Batalla de las Guásimas     Camilo Cienfuegos            
       1  Vivienda                      Vivienda/Recreación         Vivienda                     
       2  Muebles/Equipos del hogar     Muebles/Equipos del hogar   Muebles/Equipos del hogar    
          Ropa y Calzado                Ropa y Calzado              Ropa y Calzado               
       3  Recreación                                                Recreación                   

- En los tres CAI se había logrado acumular el fondo de premio para medidas socio-culturales previsto en el Sistema de Dirección y Planificación de la economía (SDPE), pero no habían podido ejecutarlo.

- Los ingresos por concepto de salario eran superiores al salario medio del sector azucarero y de la nación. En estas poblaciones el problema estaba en la realización del salario como medio de satisfacción de las necesidades.

- Para atraer a los trabajadores a trabajar y vivir en esas regiones, en particular en Batalla de las Guásimas, además de la garantía del empleo estable y del estímulo salarial que tenían, se requería un determinado desarrollo de la infraestructura técnica y de los servicios sociales básicos, y que ese desarrollo sea un indicador real y efectivo del nivel de vida alcanzado por los pobladores de la zona.

El informe se entregó y se discutió con los solicitantes,y la respuesta fue: el país tiene muchos problemas y por ahora eso es imposible de enfrentar . . . (sic)

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